
En algunos casos, además de aprovechar la energía solar para calentar agua, existe la posibilidad de aportar energía para calefacción obteniendo ahorros de hasta un 40% en la calefacción.
Las instalaciones de calefacción mediante suelo radiante son idóneas para combinar con un sistema solar de apoyo a calefacción, ya que la impulsión de la calefacción trabaja a baja temperatura ( ˜ 35ºC) y permite aprovechar la temperatura de los colectores solares en numerosas ocasiones en invierno.
En los casos en que ya no es posible, o no se desea instalar un sistema de calefacción por suelo radiante, existen alternativas más convencionales, como calderas de condensación de gasóleo o gas, que gracias a sus altos rendimientos (por encima de las habituales), permiten ahorrar una parte del combustible o las calderas de biomasa, que emplean como combustible los pellets.
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